Una mirada desde afuera...
  Cursando la carrera de Comunicación Social, Soledad vino a convivir un sábado con nosotros y de paso, hacernos una entrevista sobre el grupo, y sus miembros.
  Tiempo después de estar con nosotros, Soledad nos envió su trabajo agradeciendonos el calido agradecimiento y comentándonos que se sacó un 8 en el trabajo. FELICITACIONES CHE!!!

X-Files, la escusa
Autora:
Soledad Jouliá

  La verdadera historia de SAEX. Un grupo de “amigos fanatizados” que se conocieron a través de un fan club hace más de tres años. Como sus preferencias les enseñaron a compartir sin aislarse.

  Con el tercer tomo de Tolkien debajo del brazo, Luis Collantes aguardaba en el lugar preciso. Cuando las puertas del subte se abrieron caminó apenas unos pasos, la escalera mecánica lo dejó justo frente al Burguer King de Callao y Corrientes. Los rayos de sol, todavía intensos, le iluminaron el rostro. Luis (23) entró tranquilo, había llegado a su “refugio”.

  Subió hasta el segundo piso. Las típicas mesas y asientos de plástico contrastaban con las columnas de mármol, las cúpulas de vitreaux y los empapelados principescos. Allí, en la reciclada residencia del ex presidente Alvear, Collantes se reunió, como todos los sábados, con sus mejores amigos, los miembros de S.A.E.X. (Sociedad Argentina de los Expedientes X).

  Adriana Arias (28) y Salomé Grümblatt (19) revisaban los últimos detalles para los afiches de promoción que expondrían para la próxima convención, en Rosario. Fotografías en primer plano de los rostros de Scully y Mulder, protagonistas de X-files, junto con datos del grupo por todos lados. “Las ayudo”, fueron las primeras palabras de Luis después de saludarlas sin demasiadas introducciones.

   Jeens, buzo y zapatillas vestidos como tantos otros no se diferenciaban en absoluto por su aspecto exterior. Lentamente, los once lugares vacíos se fueron ocupando también, con fanáticos de la saga de Star Wars (La guerra de las galaxias).

  “¿Che, quiénes van a Rosario?”, preguntó Luis considerado por todos, menos por él mismo, presidente y unos de los fundadores del grupo. Silencio. Más de la mitad de los que habían ido tres años atrás no contestaron. Juan Ferreyra (26) prefirió agachar la cabeza y escabullirse detrás de las páginas de Anticuerpos, de Kevin Anderson.

  Hoy las responsabilidades los exceden, y además la recesión reduce lo que para ellos, antes, no eran gastos. Participar en eventos sobre ciencia ficción y cómics, o viajar para encontrarse con sus amigos de los fan clubs de Mar del Plata o Bahía Blanca, por ejemplo. Incluso, como comenta Luis “tener unos mangos” para ir todos a un cibercafé se ha convertido, para muchos, en bienes de lujo.

  Sin embargo, como explicó Victoria Ramenzoni (24), otra de las fundadoras de S.A.E.X., en 1998, después de tantos momentos compartidos “X-files no es todo” se ha convertido en la excusa. Siete años ininterrumpidos de éxito y al llegar a la novena temporada la serie se termina. “¿Y qué?”, preguntó Vicky quien debajo de la remera a rayas oculta un tatuaje de una X en el brazo izquierdo, el símbolo de la Alianza Rebelde en el brazo derecho, y en la espalda el del Imperio. “No está en nuestros planes abandonar el barco”, afirmó con total seguridad.

  Quienes hoy son miembros activos de S.A.E.X. eran fanáticos ya en 1994, cuando la serie de Chris Carter salió al aire. Desde entonces, para Salomé los miércoles son sagrados y cada vez que pasan una maratón de 24 horas por Fox reconoce que sería capaz de tomarse una caja de aspirinas para ver por décima vez su serie favorita. Adriana, madre de mellizos, hasta hace dos años se suscribía al cable en invierno y lo daba de baja en verano. Ahora la crisis no le dio otra salida más que ver los capítulos grabados por sus amigos.

  En general, los fanáticos se enteraron de la existencia de S.A.E.X. por los stands en las convenciones, afiches pegados en las comiquerías, o a través de Internet. Pero, según Luis, el envión de crecimiento ocurrió después del estreno de la película de X-files en agosto del 98. Vicky, en ese momento, llegó a ver 10 veces la película, ya que era la encargada de repartir panfletos de S.A.E.X.

  A partir de entonces obtuvieron, por un lado, una lista de correo de 250 suscriptos entre Argentina, Uruguay, Chile y Perú, quienes reciben a diario en sus casillas análisis y noticias sobre los capítulos. Y por otro lado, alrededor de treinta miembros que asisten semanalmente a las reuniones. “¡Esto no es un club de fans, sino de ¡amigos fanatizados!”, exclamó Salomé mientras recortaba a mano unas letras hechas con servilletas de papel.

  Es que para ella, como para el resto de los miembros involucrarse personalmente les cambió la vida. Salomé había participado en otro club de fans y creía que en S.A.E.X. se encontraría con la misma rutina. “La primera vez fue todo, y mucho más de lo que esperaba. No había fanáticas besando posters, ni gritando las letras de las canciones”, recordó emocionada. Entró en confianza enseguida, le costó creer que había otra chica (Vicky) que había leído las mismas fans fictions que ella y tan solo viviera a tres cuadras de su casa.

  La situación de Adriana fue distinta. Participaba de la lista de mails pero no había estado jamás en las reuniones. Se acercó al grupo un mes después de haberse separado de su marido, pero hoy prácticamente no recuerda, o no quiere recordar, su vida antes de ese momento. “Me ayudaron a pensar en positivo por el solo hecho de tener que pensar en otras cosas. Mamá no entendía por qué iba. Yo siempre le repetía “es una terapia sana”, comentó Adrix, como la llaman.

  La amistad, la cordialidad y la apertura del grupo hacia nuevos miembros “no es pura casualidad”, según Vicky. En general, durante la adolescencia fueron chicos tímidos, considerados a veces “distintos” por no integrarse fácilmente con sus compañeros de colegio. Que les guste tanto leer, que se interesen por la trama más que por los datos, que sean expertos en ciencia ficción, comics, cine y sólo escuchen música en inglés, no significó un obstáculo.

  Tampoco lo es, para quienes recién se integran, no saber a la perfección los detalles de la serie, las anécdotas, o análisis. “Uno va aprendiendo con el tiempo”, explicó Vicky. Aunque de entrada, quienes no estén acostumbrados a escuchar nombres de juegos de computación, o lenguaje de programación, puedan confundirse cuando hablan de uno de los temas preferidos del grupo, relacionado directa o indirectamente al mundo de la tecnología.

  Pero, una vez que encontraron con quiénes compartir sus gustos tampoco fueron fácilmente aceptados. “Te vas a encontrar con los de la secta”, preguntaba los primeros meses la mamá de Elena Famiglietti (22). “Se quejaban de que estaba todo el día en casa, y cuando empecé a salir de San Justo se quejaban de lo contrario”, recordó, hoy acostumbrada.

  En una sociedad despersonalizada la teoría de que nos volvemos más tribales cuanto más globales nos creemos, se cumple. El grupo es “un cable a tierra”, un espacio donde poder contar abiertamente los temores, las alegrías y penas. Los gustos afines no son objetivos en sí, sino medios para llegar al verdadero fin: comunicarse y compartir.
Luis, obsesivo organizador y componedor del grupo, cuenta que a partir de S.A.E.X. su forma de ser cambió 180°. Para él, el grupo pasó de formar parte de una rutina a ser lo más importante en su vida. Se volvió íntimo, confidente y desplazó en gran parte la autoridad de su familia. Hoy no solo perdió la vergüenza, aprendió a tratar con los demás, sino sobre todo, logró involucrar a quienes se acercan por primera vez.

  “¿Vamos todos a lo de Claudio?”, preguntó Luis, mientras Adriana repartía las letras de papel. “Vos también venís, obvio”, le dijo a Marcos que los acababa de conocer apenas cuatro horas antes y había traído como “pasaporte de entrada” un par de videos, innecesarios, según el resto. Eran las diez de y media de la noche. Los once dejaban su impronta coloreando las vocales y consonantes con las que armaron una guirnalda que decía F-E-L-I-Z C-U-M-P-L-E.

  “Vamos”, asintieron a destiempo. “Pero antes tenemos que elegir un regalo de los buenos”, recordó Salomé y lanzó una risa cómplice que contagió al resto. Sabían a qué se refería. Una grabadora antigua que se cerraba como portafolio, al mejor estilo Misión imposible, un inodoro sin tapa como los que pintaban los surrealistas, y una lámpara a querosén fueron algunos de los objetos bizarros que encontraron tirados por el camino, y se regalaron en los últimos meses de crisis.

  Juan sabía de las “locuras no comprendidas” por quienes acompañan a los fanáticos. Miró disimuladamente a Vicky, su novia, y se adelantaron a comprar cartulina y marcadores para que la mujer de Claudio Muñoz (30), casada hacía un mes, no se horrorizara. Elena y José otra de las parejas que se conocieron en S.A.E.X. los acompañaron al supermercado. El resto del grupo optó por caminar las quince cuadras hasta Congreso, los temas de la semana sobraban para conversar y tomárselos con humor.

  Cuando llegaron, Claudio había ido a comprar unas pizzas baratas a Uggi’s. Su esposa y otros amigos estaban sentados charlando en el living comedor. Detrás de ellos, sobre una especie de biblioteca de madera descansaban, después de tanto uso, los tres tomos de El Señor de los Anillos, un diccionario sobre la mitología y varias guías sobre los personajes y la historia de Star Wars. Desparramadas por todos lados, cajitas con los vasos de la promoción de Burger King de ambas películas.

  Parte del grupo se internó directamente en el dormitorio después de haber pedido permiso a Paula. Encendieron la computadora y abrieron grandes los ojos para ver la serie animada del primer capítulo de La liga de la Justicia que había traído Marcos. Batman, Superman, y la Mujer Maravilla se ganaron todos los aplausos.

  “El Cristo de San Juan de la Cruz”, de Salvador Dalí, colgado arriba del respaldo de una cama llena juegos de cartas, fichas de juegos de rol, y tigres de peluche dominaba el resto de la escena. Juan y Vicky se acomodaron en el suelo, desplegaron la cartulina y con menos de siete líneas dibujaron a Obi Wan Kenobi el personaje de Episodio1, favorito del agasajado. Salomé y Adrix pegaron la guirnalda en la puerta de entrada, la cartulina la dejaron enrollada sobre la mesa del living.

  El mágico tema de John Williams se escuchaba desde los pasillos del edificio, Claudio sabía perfectamente quiénes lo esperaban. Afuera, la noche era más fría. Adentro, el aire estaba cargado de sueños distintos, pero al fin encontrados y compartidos.

NOTAS DEL WEBMASTER:

- Algunos datos del trabajo son erroneos por culpa mia (Luis), ya que unos días después ella me preguntó algunos nombres y mi falta de conocimiento en algunos de ellos, hizo que pasara tal cosa.

- El inodoro nunca lo llegamos a regalar... Lo vimos, pero era muy graaaande y "cabeza" como para regalarlo. Pero ganas no faltaban JUAAAAA!!!!!! Igual esa moda duro muy poco. Solo regalamos: Un afiche de la calle del partido Pe.Te., un sifón, una zapatilla de bebé, y un grabador-maletin digno de MISIÓN IMPOSIBLE!!!!!!!!

- El Obi Wan que se puso a dibujar Juan, terminó siendo el afiche q aparece en las fotos de LEYENDAS 2002.


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